Mira el lado bueno de la vida,
de la gente y de las cosas.
Ni el mal ni el bien son absolutos
en esta vida
trenzada de luces y de sombras.
El mal que te aprisiona
no es duradero y es estéril
si no ahondas en su real sentido.
No te fijes en él
más que para sobreponerte.
Busca el rostro risueño y favorable
de lo que te sucede a cada hora:
lo tiene; hay que encontrarlo.
Sacarás buen provecho de las cosas.
