Una gota de miel, un grano de anís,
un poco de levadura, un pellizco de sal
son capaces de transformar
la insipidez en dulzura,
la masa en pan, la sosera en deleite.
El carácter amable, desdramatizador
crean y afinan el tono
de la alegre convivencia,
de la vida en común.
Sé risueño, servicial y complaciente;
tendrás un paraíso
dondequiera que estés.
