Si es bueno pensar en el futuro,
no es peor vivir intensamente el día a día.
No sabemos
cómo será el mañana.
Vive el hoy como si fuera
el día de tu fiesta preferida,
llenándolo de fuerza y alegría,
entregándote a fondo,
mejorando tus modales,
construyendo un hogar acogedor,
sembrando palabras de esperanza,
abriendo soluciones.
Vive hoy como si sólo hoy vivieras.
