No dejes que la rutina
erosione la ilusión y la alegría
de convivir gozosamente
con quienes forman tu familia.
Sabido es que el roce cotidiano
descubre el lado débil y las limitaciones
de los seres queridos.
Pero es mayor la riqueza,
la atracción y el agrado
que te ofrecen los tuyos.
Vive en tu hogar a pulmón henchido,
respira ternura y benevolencia.
