A veces te levantas
de mal humor, sin saber por qué.
Y así puedes pasar el día entero
poseído por esa extraña amargura
que todo lo envuelve.
No hay razón
para el decaimiento y la tristeza
si piensas en los dones
de que disfrutas cada día.
Haz un pequeño esfuerzo
y sal de esa tristeza.
Mira a tu lado
y verás que te rodean muchas cosas
capaces por sí solas
de hacerte vivir en el gozo de lo cotidiano.
