Nuevas Miniaturas 193

Donde hay educación y respeto
hay vida verdaderamente humana.
Sólo merece la pena convivir
cuando se asienta sobre la armonía,
el aprecio y la condescendencia.
Las aristas que surgen del orgullo,
del egoísmo y de la intemperancia
deben ser achatadas
por los buenos modales,
las palabras templadas,
los gestos conciliadores
y el amor ciñéndolo todo.

Convivir como hombres:
he ahí el programa.

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