«Que el sol no os sorprenda
en vuestro enojo.»
Si no has sido capaz
de contener la ira intempestiva
haz que, al menos, se evapore
antes de que se acabe la jornada.
Recupera el sosiego y la templanza,
que toda irritación
agrede al prójimo y lo humilla.
Procura no enfadarte
por nada ni con nadie;
son hermosas la mansedumbre y la dulzura.
