
“Los diez mandamientos del misionero” fueron encarnados de manera excepcional en la figura del Padre Gago, auténtico misionero de esperanza, como reza el lema del Domund 2025:
- Saber escuchar: El Padre Gago, como el misionero, fue un hombre con una gran capacidad de diálogo y escucha, sin sentirse superior a los demás.
- Saber acoger: El Padre Gago, como el misionero, acogía a todas las personas y en especial a los más vulnerables. “Nada de lo humano me es ajeno”, decía.
- Saber simpatizar: El Padre Gago, como el misionero, tenía una gran sensibilidad humana y social, con un fuerte sentido de justicia y verdad. Su lema: “La Verdad os hará libres”.
- Saber resistir: El Padre Gago, como el misionero, supo cómo mantenerse firme ante las dificultades que encontró en el mundo del periodismo, sin rendirse.
- Saber esperar: El Padre Gago, como el misionero, tenía la virtud de la paciencia, consciente de que la misión necesita tiempo.
- Saber creer en el Dios de la Vida: El Padre Gago, como el misionero, tenía una fe profunda en Dios. Sabía que, sin fe, no hay misión.
- Saber amar sin condiciones: El Padre Gago, como el misionero, encontraba a Dios en los más necesitados porque sabía que son los favoritos de Dios.
- Saber orar sin desanimarse: El Padre Gago, como el misionero, sabía que la oración es el alimento en la misión.
- Saber cómo tomar la Cruz: El Padre Gago, como el misionero, sabía que la misión conlleva la cruz, y la aceptó con esperanza. Así, agradeció su enfermedad: “¿Cómo no darte gracias, Señor Dios de la gloria, si has metido mi insignificante historia en la historia de tu hijo Jesús?”.
- Saber ser coherente: El Padre Gago, como el misionero, vivió su propia vida como un auténtico testimonio de fe.
Haz, Señor, que como el Padre Gago seamos misioneros de esperanza para nuestros hermanos.