
El Padre Gago siempre defendió la honestidad y la verdad. Señalaba que no es bueno vivir permanentemente en carnaval, con la máscara del engaño y haciendo de la mentira nuestro modus operandi.
Quien vive bajo la sombra de la falsedad se erige como un fenómeno insidioso que corrompe el alma y termina minando su esencia como ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios. El Padre Gago nos apremiaba a vivir siendo nosotros mismos, revestidos de sinceridad para que nuestras relaciones interpersonales se puedan basar en la confianza. Y así nos dejó escrito:
«Carnaval:
fiesta de máscara у disfraces,
juego y consagración del simulacro
en que el hombre se ajusta al antifaz
ocultando, bajo embozo y tapujo,
su identidad, su rostro verdadero.
¡Qué bien si el carnaval fuera tan solo
la fiesta que da entrada a la Cuaresma!
Hay otro carnaval más peligroso:
el día a día de la doblez у el disimulo,
del engaño, el fraude у la mentira.
Sé tú mismo, a cara descubierta,
bajo la túnica de la sinceridad».
(“Miniaturas 228”)