¿Sabías que el Padre Gago decía que las madres son las manos y el corazón de Dios?

Mes de Mayo, mes de María, mes de las madres…

El Padre Gago vivió la experiencia del amor de una madre encarnado en la suya propia, Eugenia de Val, mujer sencilla y piadosa que enseñó a sus hijos el amor a la Virgen.

Otras muchas experiencias de maternidad conoció el Padre Gago por su condición de fraile dominico y siempre afirmaba: «Todas las madres tienen reservado un lugar privilegiado en el cielo» . Ellas son las manos y el corazón de Dios porque aman desinteresadamente y dan la vida por sus hijos.

Supo del amor de nuestra madre María, la amó profundamente y no pudo prescindir de su devoción hacia la Virgen:

«Señor Dios, te doy gracias por el ingenioso modo de hacer que la Madre de tu Hijo sea también madre nuestra. Eso es lo que importa y por lo que glorificamos tu nombre, por poner en nuestro camino a tu Madre haciéndola nuestra para que no fuera la orfandad un pretexto de evasión y alejamiento de ti.

Ella ejerce de madre, la sentimos cálida y suave como una mejilla, pegada a nosotros en las oscuridades y los miedos de la vida en lucha que vivimos para llegar hasta ti, Señor de María. Gracias por dejarla ser madre, que ella sabe ser madre nuestra, mejor que nosotros ser hijos suyos.

Que caminemos tarareando su nombre, cantando a media voz el avemaría como expresión de veneración y confianza. Amén».

(De su libro “Gracias, la última palabra”)