
El Padre Gago entendía el trabajo como un bien que Dios nos regala para que hagamos de esta tierra un lugar hermoso y perfecto. Se sabía continuador de la creación de Dios junto con toda la humanidad.
Con este espíritu desempeñó su trabajo como gran transformador de la cadena Cope. Estaba convencido del valor de los medios de comunicación para mejorar la sociedad, puso todo su empeño en que el mensaje del Evangelio se escuchase.
Trabajó con perseverancia, honestidad y dedicación. Agradeció a Dios el haber desempeñado un trabajo digno y siempre rezó por las personas que sufrían el mal del paro.
«1 mayo
Fiesta laica del trabajo;
San José Obrero, en cristiano.
El trabajo
no es un castigo divino
sino un don del mismo Dios:
«Dominad, dijo, la tierra»,
hacedla hermosa y perfecta,
mejorad vuestro vivir.
Tenéis brazos, fantasía,
tenéis arte, inteligencia.
Ponedlo todo al servicio
de los hombres y la historia.
No maldigas el trabajo:
es un don y un privilegio.
Haced que suene el martillo,
la pluma, el cincel, la voz.
El trabajo es la manera
de acabar la obra de Dios.»
(“Miniaturas 242”)