
El Padre Gago, como los Reyes Magos, reconoció el nacimiento del Niño Dios, encarnado para nuestra salvación. Supo ver la estrella y leer los signos que le hicieron ponerse en camino a una edad muy temprana, para hacer de su vida una constante adoración al Señor.
Dios se manifestó en la vida del Padre Gago y fue a adorarlo:
“Hemos visto salir su estrella
y venimos a adorarlo.”
No fue una decisión precipitada,
un impulso emocional
o el afán de aventura.
Lo que movió a los magos a abandonar su tierra
no fue curiosidad por una estrella nueva.
Descubrieron los signos
y los leyeron tal como fueron escritos:
“Ha nacido el Señor, el Salvador del mundo,
Id a adorarlo”.
Dios se manifestó.
Los magos lo adoraron.
(“Minihomilías”)
Padre Gago, intercede por nosotros para que también sepamos ver la estrella, descubrir los signos y vayamos a adorar al Salvador, el Mesías, el Señor.