¿Sabías que el Padre Gago redactó un autorretrato accidental?

El Padre Gago describió un modelo de persona en una de sus miniaturas. Definió la excelencia de quien gozaba de la virtud de la amabilidad, la cortesía, la sonrisa, la confianza, la generosidad.

En cada valor que calificaba como necesario para hacer hermosa la convivencia, dejaba una huella de su propia alma, una confesión de su propia identidad moral. Al definir la luz que esperaba ver en los demás, solo lograba documentar el resplandor que emanaba de su propia persona.

No sabía que, simplemente, se estaba mirando en el espejo de sus palabras. Ignoraba que redactó su autorretrato accidental:

Llega cada mañana con la sonrisa abierta
y se viste el atuendo de la amabilidad.
No sabe, ni ha sabido,
de brusquedad, rudeza o amarguras.
Es sencillo de trato, cortés en sus maneras,
atento en el servicio y dispuesto a la ayuda
de quien se la reclama o pide por favor.
Es de buenos modales у se adelanta siempre
a los requerimientos o a la solicitud.
Es un tipo optimista.
Contagia confianza
у abre de par en par la mano у la sonrisa
a cuantos hasta él llegan cada hora.

¡Qué hermosa convivencia
con quien así respira!

(“Miniaturas 002”)