Le iba bien el nombre de “Padre” Gago, porque antes que periodista, director de emisoras de radio y gran comunicador era “padre”, como corresponde a un buen sacerdote. Persona de paz y concordia. Mediador en conflictos personales, familiares y laborales. “Si puedes mediar en las disputas, relajar tensiones, romper los hielos, no dejes de hacerlo” (“Miniaturas inéditas”). Su carácter serio y responsable, con un toque de fino humor, buena dosis de afabilidad y una fe capaz de mover montañas, le daban autoridad moral a la hora de proponer sus proyectos y conciliar en los conflictos. “La sonrisa sincera, la mano abierta. El favor a cualquiera, el perdón y la caricia, el llanto compartido. Donde quiera que estés, siembra paz, optimismo y armonía” (“Miniaturas inéditas”).