Miniaturas Inéditas 73

Nada más falso y enfermo
que el corazón del hombre.
¿Quién lo puede entender?

Cambiamos de la noche a la mañana,
de una a otra hora,
de sentir y de querer.
A quien amas con toda tu pasión,
le afrentas y le hieres
por cualquier nimiedad,
o por tu desigual carácter.

Ciñe tu corazón con el cíngulo
de la estabilidad.
Equilibra tus impulsos.
Mantén uniforme tu voluntad.

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