Lo que hoy es una tragedia,
mañana es una anécdota.
No sólo porque el tiempo lo mitiga.
También porque adquirimos perspectiva,
sosiego y percepción,
aún más exacta de la realidad.
Hay que dar a las cosas su valor,
pero no más del que de verdad poseen.
Que todo cuanto ocurre y acontece
te encuentre inalterable,
dueño y señor de tu serenidad.
