Miniaturas 203

Nos sentimos satisfechos y orgullosos
de nuestra condición:
seres que piensan, sienten y aman,
criaturas que ríen, hablan у construyen.

Hay otro rasgo profundamente humano
que, siendo distintivo y singular,
postergamos con extraño pudor:
la religiosidad.
Vinculados a Dios por la existencia,
por el vivir presente y el futuro infinito,
sentimos rubor de confesar la fe
que nos une у eleva
al amor que Dios nos tiene.

Sólo el hombre es un ser religioso.
No serlo
es una forma de ser menos humano.

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