Nuevas Miniaturas 186

Cuando te ronden las penas
o el sufrimiento acampe en tu ladera,
recíbelos con calma y fortaleza;
son peregrinos que, de vez en cuando,
llaman inevitablemente a cada puerta.

No te desesperes,
no alces la frente orgullosamente,
no pidas cuentas a Dios.
Los sufrimientos
se amalgaman en la vida del hombre
con la dicha y los gozos.
Son el reverso
de las monedas con que pagamos la vida.

Con calma y fortaleza,
con fe y conformidad
es más liviano el dolor.

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