Miniaturas 187

«No es mi día»,
«no está el horno para bollos»
decimos
cuando, sin saber la razón, o sin que exista,
estamos destemplados, nerviosos, irritables.

Y sin hacer el más pequeño esfuerzo
nos pasamos el día en carne viva:
todo nos incomoda, nada nos satisface,
nos alteran los otros,
respondemos con sequedad, ariscamente.

Nadie debe pagar las consecuencias
de nuestra inestabilidad emocional.

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