Miniaturas 016

«Tuve hambre y no me disteis de соmег…»

Quien se sienta a la mesa cada día
y no sintió jamás el zarpazo del hambre,
si no parte su pan con el necesitado
no merece siquiera ser llamado hombre.

La desigual fortuna de unos y otros
denuncia crueldad en quien se escuda
—para no remediar el mal— en el pretexto
de que es irresoluble.

Compartir es un verbo transitivo
que, de no conjugarse, nos señala
no ya cual pésimos cristianos;
sí como fieras rapaces.

Y no es esto ser hombre.
«Compartir» es el mandato.

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