Miniaturas 053

«Levantemos una ciudad fortificada
у una torre que se alce hasta los cielos
donde tratemos a Dios de tú a tú».

Fue esta soberbia humana la que irritó al Señor.
Descendió de los cielos y confundió su lengua,
dejaron de entenderse, todos se dispersaron
у ya no hubo manera de estrecharse las manos,
de caminar unidos, de llegar a un acuerdo,
de estar en armonía, de segar en cuadrillas.

Cada uno trabaja por su lado
perdiendo así energías y eficacia
y sin sentir el latido del corazón hermano.

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