Miniaturas 114

¿No sentimos su presencia
en el bosque callado, en el mar, en el trigo,
en la noche cerrada, en la mujer fecunda,
en el grillo, en el beso de tus hijos?

Abramos bien los ojos: que Dios hizo
el universo entero. Y puso en cada cosa
su nombre y su silueta grabados claramente.

Ver a Dios en sus obras y, a su través, hablarle
es justo, humano, noble, razonable.

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