Miniaturas 205

No hay tarea pequeña ni oficio despreciable.

Quitad de la casa a la mujer
y veréis derrumbarse
la más elemental comodidad.
Ella cose, cocina, limpia, adorna, lava,
pone orden en las cosas,
belleza y decoro en cuanto toca.
No la aplauden por ello ni la pagan.
Pero gracias a ella,
tu casa es un hogar, un santuario
en el que su sencillo quehacer
te permite vivir tan dignamente.

La mujer es un sol.

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