¿Sabías que el Padre Gago consideraba la amabilidad una forma de santidad?

La amabilidad era una de las virtudes que mejor definían al Padre Gago. Quienes lo conocieron destacan su trato cercano, su sonrisa acogedora, su delicadeza en las formas y su capacidad para hacer agradable la convivencia. Su amabilidad no se limitaba a la simple buena educación. Para él era una manifestación concreta de la bondad y una manera sencilla de sembrar paz, alegría y respeto entre las personas.

El Padre Gago estaba convencido de que no hacen falta grandes gestas para mejorar el mundo. Basta una palabra amable, una sonrisa, un gesto de atención o una actitud respetuosa para aliviar el peso que otros llevan sobre sus hombros. Por eso escribió:

«Llega cada mañana con la sonrisa abierta
y se viste el atuendo de la amabilidad.
No sabe, ni ha sabido, de brusquedad, rudeza o amarguras.
Es sencillo de trato, cortés en sus maneras,
atento en el servicio y dispuesto a la ayuda
de quien se la reclama o pide por favor.
Es de buenos modales у se adelanta siempre
a los requerimientos o a la solicitud.
Es un tipo optimista. Contagia confianza
у abre de par en par la mano у la sonrisa
a cuantos hasta él llegan cada hora.

¡Qué hermosa convivencia
con quien así respira!»

(“Miniaturas 002”)

Sin saber que hablaba de sí mismo, el Padre Gago daba gracias al Señor «por la amabilidad de las buenas gentes, que Te quieren servir veritate, cáritas en la verdad, sí, pero también en el Amor.»

(“Gracias, La Última Palabra”)