
«Spes non confundit». «La esperanza no defrauda» es el mensaje central que nos recordaba la bula de convocatoria del Jubileo de la Esperanza de 2025.
«La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rom 5,5). El Padre Gago lo sabía bien, y no puso su esperanza a merced de los acontecimientos de la vida sino en la certeza de la acción del Espíritu de Dios:
«Al principio creó Dios cielo y tierra.
Las tinieblas cubrían el abismo
y soledad y caos era la tierra.
Mas, por encima,
el Espíritu de Dios aleteaba.
Si miramos en torno, nos parece
que soledad y caos predominan
en esta tierra por siglos cultivada.
Olvidamos quizás que aún aletea,
callada y mansamente,
el Espíritu de Dios sobre nosotros.
¡Qué distinta visión, qué otro entendimiento
tendríamos del mundo y de los hombres
si alzáramos la vista
hacia la muda Providencia de Dios!»
(“Miniaturas 037”)
Tener esperanza es un deseo universal que muchas veces se ve eclipsado por el sufrimiento y el desánimo que las circunstancias de la vida nos provocan.
También el Padre Gago sufrió y tuvo momentos de oscuridad, pero supo alzar la mirada a esa «muda Providencia de Dios» y sentir el «aleteo del Espíritu» sobre él. Este fue su modo de leer los acontecimientos de la vida que le permitió ser peregrino de esperanza. Nos dejó escrito:
«Si bien miras la vida, habrás de ver
que tienes más motivos de alegría,
de gozo у gratitud que de triste lamento…»
(“Miniaturas 111”)
«Confiemos en Dios
cuanto más indefensos nos sintamos».
(“Miniaturas 110”)
El Padre Gago mantuvo encendida la luz de la esperanza y supo iluminar la vida de muchas personas con las que compartió vida. Hoy desde el cielo continúa siendo luz para mucha gente que le considera ejemplo de esperanza.