Miniaturas 212
La riqueza de un pueblo son sus hombres.
Los niños, el tesoro real de la familia.
Los pueblos que envejecen sin relevo, …
La riqueza de un pueblo son sus hombres.
Los niños, el tesoro real de la familia.
Los pueblos que envejecen sin relevo, …
Discutir. Palabra peligrosa.
Y no porque hayamos de renunciar
al juicio personal, a la opinión distinta, …
¿Por qué tan suspicaces?
¿Por qué tan prevenidos,
siempre a la defensiva? …
La sonrisa derriba las barreras
y abre los brazos de quien te ve risueño.
Para que sea genuina la sonrisa …
Nada de lo que aquí nos obsesiona
y por lo que luchamos desaforadamente
lo podremos llevar a la otra orilla. …
No niegues un favor, si está en tus manos,
a quien recurre a ti lleno de confianza.
No hay mejor sementera …
No te ciegue el trabajo.
Tu mujer, tu marido, tus hijos o tu madre
esperan algo más. …
No hay tarea pequeña ni oficio despreciable.
Quitad de la casa a la mujer
y veréis derrumbarse …
Alguna vez —a algunos de por vida—
nos llega la hora amarga
de una enfermedad. …
Nos sentimos satisfechos y orgullosos
de nuestra condición:
seres que piensan, sienten y aman, …